Pagar únicamente el importe mínimo de la tarjeta de crédito puede parecer una solución cómoda pero es una de las peores decisiones que podemos tomar cuando el dinero no nos alcanza.
Porque usar el pago mínimo genera costos altísimos que van generando un efecto “bola de nieve” en el monto adeudado.
Así, lo que empezó siendo un monto pequeño de deuda va creciendo hasta multiplicarse varias veces.
Entonces, si no podíamos pagar el monto original, menos podremos afrontar el capital inflado por intereses y gastos. Y cada día que pasa sin resolver, el problema se hace más grande.
Qué es el pago mínimo
Cuando usamos la tarjeta de crédito para abonar un gasto, estamos asumiendo una deuda y un compromiso de devolver ese dinero en determinadas condiciones.
En el caso de las tarjetas, esas condiciones implican pagos mensuales. Esto se plasma en el resumen, con un vencimiento que incluye: débitos automáticos, cuotas y consumos en un pago.
El pago mínimo es una herramienta que ofrecen los bancos y las tarjetas a los consumidores y que permite no pagar todo el monto del resumen sino una cantidad menor.
Abonar, al menos, el pago mínimo permite que la tarjeta siga habilitada para realizar compras y, además, que siga en situación normal (evita la mora o el incumplimiento).
Qué implica usar el pago mínimo de la tarjeta
Hasta ahí, la parte positiva: la persona paga menos de lo que vence en el mes y libera dinero para otros usos.
Pero, esta práctica tiene una trampa: al principio parece una solución pero encierra un gran problema que va creciendo sin parar.
Porque el monto que vencía en ese mes y no se paga, se “patea” para el mes siguiente pero con intereses y gastos.
Y, en el próximo resumen, ese saldo impago más intereses y gastos se sumarán a los consumos del mes.
Si esto se va repitiendo en los siguientes meses, en poco tiempo se tiene una deuda donde es mayor el peso de los intereses, impuestos y gastos que el monto del consumo original.
Qué costos se aplican al “patear” el saldo
La tasa de interés de las tarjetas de crédito es una de las más altas del sistema financiero. Es decir, es más caro financiarse con tarjeta que con un préstamo personal, por ejemplo.
En 2026, el interés oscila entre el 75% y 85% de tasa nominal anual (TNA).
Pero este no es el verdadero costo, ya que a eso hay que sumarle los gastos y los impuestos. El principal impuesto, pero no el único, es el IVA (del 21% de los intereses)
Con todo, el costo financiero total (CFT) aproximadamente duplica la TNA.
Es decir, por cada peso que no paguemos al vencimiento, la tarjeta nos financia a un CFT anual de entre 140 y 160%. Si comparamos con una inflación anual que está rondando el 30%, nos queda un costo altísimo.
Veamos un ejemplo simple
Si tenemos que pagar $ 100.000 del resumen de tarjeta de crédito y sólo abonamos $ 10.000 de pago mínimo, el resto se financia para el próximo resumen.
Con un CFT de 150%, el recargo de un mes a otro es del 12,5%. Entonces, esos $ 90.000 que dejamos de pagar un mes, al mes siguiente se transforman en $ 101.250.
Si ese mes, también pagamos el 10% ($ 10.125), al mes siguiente deberemos $ 102.515,63 ($ 91.125 +12,5%). Y si lo volvemos a hacer, al otro mes la deuda crecerá a $ 103.797.
Y así sucesivamente. La deuda no se cancela nunca y, al cabo de un tiempo los intereses son más que lo consumido.
En este ejemplo no contamos con nuevos gastos o consumos mensuales (algo que es muy probable que pase si tenemos débitos automáticos, cuotas o seguimos usando la tarjeta para gastar). Si sumamos nuevos gastos, el proceso se acelera porque la “bola de nieve” crece más rápido.
Cabe preguntarse, entonces ¿si no podíamos pagar los $ 100.000 originales, cómo haremos para pagar después $ 101.250, $ 102.515,63 o más?
Está claro que eso es una trampa y no una solución.
Cómo salir de la trampa del pago mínimo
Como en cualquier trampa, lo mejor es evitarla, en primer lugar.
Abonar el saldo total del resumen de la tarjeta de crédito al vencimiento debería ser un hábito, aunque tengamos que resignar otros gastos que podrían parecernos importantes.
Si alguna vez usamos el pago mínimo, debería ser sólo para situaciones extraordinarias y, siempre, sabiendo que en breve tendremos el dinero para cancelar todo. Por ejemplo, si cobraremos el aguinaldo al mes siguiente o recibiremos un pago importante.
Si ya estamos en este espiral de pago mínimo y costos crecientes, lo peor que podemos hacer es no hacer nada. Los intereses se calculan en forma diaria y, cada día que pasa, el problema se hace más grande.https://presupuestofamiliar.com.ar/pasos-para-poner-en-orden-tarjetas-de-credito/
Estrategias para poner en práctica
Cuando el monto a pagar en un mes crece tanto que se hace imposible de afrontar hay varias cosas que podemos hacer (juntas o por separado):
- Pagar más del mínimo. De esta manera se empieza a reducir la deuda y no se aplican tantos intereses.
- Si saldar toda la deuda llevará varios meses, fijar un monto como objetivo para los siguientes meses que supere el pago mínimo (por ejemplo, el doble o el triple del mínimo). Así se irá reduciendo lo adeudado.
- Financiar el saldo. Si el monto adeudado es demasiado alto,se puede establecer un plan de pagos para abonar el saldo en cuotas fijas. Una opción es usar la financiación del saldo que ofrecen las mismas tarjetas en el resumen. Otra alternativa es ver con el banco algún financiamiento para estos casos.
Mientras se sanea la tarjeta de crédito, es clave evitar nuevos gastos para que la deuda novuelva a aumentar.
Consejo final: revisá el último resumen de la tarjeta; analizá los gastos que incluye, eliminá los que no sean básicos, fijá un objetivo para cancelar el saldo adeudado y no vuelvas a consumir hasta que no lo hayas solucionado.
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