Si estás pensando en refinanciar un crédito para bajar lo que pagás de cuota mensual o aprovechar tasas de interés más bajas, hay varios puntos que tenés que analizar antes de decidir.
Aunque el costo de un nuevo préstamo sea menor, no siempre es conveniente ir a esta nueva opción porque hay otros temas que analizar.
Cómo funciona la refinanciación de un préstamo personal
La refinanciación implica cancelar por completo un crédito vigente para reemplazarlo por un nuevo préstamo que tenga mejores condiciones.
Aquí no es menor el objetivo que busques con esta operación:
-Ponerte “al día” con cuotas atrasadas (en mora). En este caso, la refinanciación o el arreglo con el banco es urgente. Cada día que pasa la deuda aumenta porque los intereses se aplican diariamente. A eso se le suman punitorios, gastos e impuestos.
-Deuda con pago normal: buscás reducir la cuota mensual. En este caso tenés dos opciones (que pueden darse simultáneamente): estirar el plazo para pagar menos por mes o pagar menos de tasa de interés con el mismo plazo. Sólo buscar aumentar el plazo suele no ser muy conveniente, lo mejor es buscar un crédito más barato (con o sin mayor cantidad de cuotas).
Cómo comparar los costos de un préstamo
Si sacaste un crédito en 2024 o 2025, las tasas de interés estaban altísimas.
Hoy, con la inflación moderada, las cuotas no se licúan como antes y es muy difícil de pagar.
En 2026, las tasas de interés están más bajas pero siguen siendo altas si se las compara con la inflación esperada (siempre hay que mirar lo que viene).
Más allá de esto, si la diferencia entre la tasa de interés de tu crédito actual y la tasa del nuevo préstamos es importante, la refinanciación puede ser conveniente. Si no, ni siquiera lo evalúes.
¿Cómo comparar? El indicador realmente relevante es el Costo Financiero Total (CFT) que, además de la tasa de interés (tasa nominal anual TNA) incluye gastos administrativos, impuestos (el IVA es el 21% sobre intereses), seguros y otros.
Cuánto se cobra por cancelación anticipada en préstamos bancarios
Cuando querés cancelar un préstamo antes del plazo total, la mayoría de los bancos te cobra una comisión por “cancelación anticipada”.
Esta oscila entre el 3% y el 5% más IVA sobre el saldo de la deuda que queda pendiente.
Por normativa del Banco Central esta comisión se puede cobrar si todavía no superaste el 25% del plazo del crédito (ejemplo: en un crédito a 60 meses, en los primeros 15).
Otros gastos. También es importante considerar es si el nuevo préstamo tiene gastos de otorgamiento, porque, en este caso se reducirá el monto que te prestan.
Qué es el sistema francés y por qué importa al refinanciar
Salvo excepciones, los préstamos que se otorgan en Argentina se liquidan mediante el sistema francés, de cuotas fijas.
Cada cuota tiene un componente de interés y otro de amortización. Como el interés se calcula sobre saldo, va disminuyendo al ir pagando la deuda.
Entonces, las cuotas del sistema francés al principio se paga casi todo interés y poco de amortización y, al final, las cuotas tienen poco interés y mucho de capital.
¿Por qué esto importa en la cancelación anticipada? Si estás en la primera mitad del préstamo y conseguís una tasa más baja es un buen momento para refinanciar porque debés mucho capital y los intereses se calculan sobre ese saldo adeudado.
En cambio si ya estás en el último tercio o cuarto del préstamo, el impacto de una tasa de interés menor no es tan importante. A esa altura ya pagaste casi todo los intereses al banco y te queda por pagar gran parte del capital.
Sea cual sea tu caso, tenés que ver los números en detalle para decidir.
¿Préstamo a tasa fija en pesos o en UVA?
Si tenés un préstamo en UVA, cuando la inflación está bajando, generalmente no conviene cambiarlo por un crédito a tasa fija en pesos. Salvo que consigas una alternativa a una tasa realmente muy baja (menos que la inflación prevista para los próximos meses, con un CFT levemente superior).
Si tenés un préstamo en pesos a tasa fija muy alta (en 2025, el CFT llegó a superar el 200%), podría ser un buen momento analizar reemplazarlo por un crédito UVA si la tasa es suficientemente baja y la inflación está bajando.
Siempre analizá el diferencial, teniendo en cuenta la inflación esperada para el plazo del crédito.
Cuándo conviene refinanciar y cuándo no
En resumen, para tomar una decisión deberías tener en cuenta lo siguiente:
- Si necesitás, sí o sí, refinanciar porque no podés pagar las cuotas actuales, buscar la opción más conveniente en CFT o un plazo más largo.
- Si el CFT del nuevo préstamo es menor que el actual, puede ser conveniente. Pero tiene que tener una diferencia importante y tendrías que incluir en la ecuación todos los gastos adicionales (otorgamiento del nuevo crédito, cancelación anticipada del actual).
- En lo posible, que hayas superado el 25% del tiempo para evitar las comisiones por cancelación anticipada.
- Si estás en los primeros meses del crédito, el impacto de una menor tasa va a ser más importante que si estás al final del préstamo.
- Si querés reemplazar un préstamo en pesos a una tasa fija muy alta por un crédito UVA, fíjate que el diferencial del CFT sea relevante, descontando la inflación esperada.
Analizando todos estos elemento podés tomar una decisión con una evaluación de las variables financieras. Recordá que cada caso es diferente y que, muchas veces, hay otros elementos que entran en juego, como la tranquilidad.