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Aprovechá la crisis para ordenar tus cuentas

17/02/2021
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La difícil situación desatada por la pandemia del Covid-19 es un buen momento para ajustar los números y cambiar hábitos que permitirán una mejor situación en el futuro.

Dicen que las crisis son una oportunidad y es cierto. Cuando el dinero no nos alcanza, es un buen momento para poner las cuentas en orden porque no nos queda otra alternativa que hacer rendir nuestra plata lo más posible con un uso más eficiente de ella.

Por el contrario, cuando estamos más holgados, es más difícil que llevemos un control estricto de lo que hacemos con nuestro dinero y es más probable que nos embarquemos en gastos improductivos y contraigamos deudas innecesarias, que se pueden transformar en una mochila en el futuro.

Durante épocas de crisis, cuando no sobra nada, podemos tener una idea real de nuestras posibilidades de gasto ya que, al no haber crédito (o ser muy caro) tenemos que “vivir con lo nuestro” y ajustarnos a esto.

Ese orden nos va a permitir que, una vez superada la situación complicada, estemos en mejores condiciones financieras. Y esa es una buena base para ahorrar, generar previsión y tener una mayor flexibilidad para afrontar la próxima crisis. Eso sí, es importante mantener los hábitos adquiridos.

En qué enfocarse

Si la plata no alcanza (o alcanza para mucho menos) lo que hay que buscar es ajustar los gastos al nivel de ingresos y evitar endeudarse.

¿Cómo lo hacemos? A continuación veremos algunos pasos para dar:

1-Reducir gastos fijos

El punto más importante para que un presupuesto familiar tenga la flexibilidad para poder ajustarse ante una crisis es tener un bajo nivel de gastos fijos.

Son aquellas erogaciones que tienen un monto determinado, que no varía con el consumo. Ejemplos: alquiler, colegio, inglés, gimnasio, seguro del auto y la casa, impuestos inmobiliario y automotor, expensas, cable, Internet, celular, crédito hipotecario, pago de cuotas de otros préstamos, cuotas de tarjetas.

Los gastos variables son los que se mueven si consumimos más o menos (ejemplo: alimentos, combustible, transporte).

¿Cómo lo hacemos?

#Registrar

Antes de empezar a recortar, hay que saber cuánto se gana, cuánto se gasta y en qué.

Para eso, es importante registrar los ingresos y los gastos todos los días.

#Analizar

A las erogaciones hay separarlas en rubros para poder analizarlas mejor.  Las podemos dividir en gastos fijos y variables, y, a su vez, en básicos y superfluos, con lo cual nos da cuatro posibilidades en la combinación.

#Medir

Con los datos de un mes completo, podemos ver el porcentaje que cada rubro representa en el presupuesto mensual. Debemos calcular el peso de los gastos fijos, de los gastos fijos básicos (imprescindibles) y de los gastos básicos totales sobre todo el ingreso.

Mientras mayor sea el porcentaje de gastos fijos, menor será la flexibilidad del presupuesto y más complicado reducirlo si los ingresos o el poder de compra se reducen (ante una crisis o ante cualquier situación particular).

Si llega al 70% es un nivel problemático porque todavía nos quedan varios gastos básicos que son variables, como la comida y el transporte y los tendremos que afrontar con el 30% o menos que nos resta.

#Ajustar

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¿Cómo podemos achicar estos gastos si son fijos? En algunos casos, los podemos eliminar y, en otros, buscar alternativas más baratas, pero hay otros que no se podrán obviar (cuotas de préstamos o tarjetas de crédito).

Qué rubros ver primero:

-Seguros. Podemos ver si es posible cambiar la compañía y si la cobertura que tenemos es la mejor, sin arriesgar el auto o la casa (no siempre lo más barato es lo más conveniente).

Automóvil. Elegir un modelo de auto, muchas veces, depende de los gustos, pero ¿podemos pagar el que tenemos? Los vehículos más caros, pagan más en seguro e impuestos y los más grandes, consumen más combustible. Cambiarlo por uno más barato y de menor consumo reducirá gastos.

Otra cosa que tendríamos que preguntarnos es si, con los cambios en la forma de trabajar y de estudiar seguiremos necesitando el mismo vehículo o si será mejor cambiarlo.

-Vivienda. La «nueva normalidad» que surgió con el Covid también nos hacen replantear el lugar donde vivir. Cambiarlo es difícil, pero al momento de elegirlo hay que tener en cuenta los gastos asociados (no solamente que nos guste), sobre todo: expensas, servicios públicos, impuestos, alquiler o cuota de crédito.

-Colegio. La elección de la escuela de los hijos es difícil y, en general, se toma una sola vez. Al igual que la vivienda es necesario compatibilizar lo que nos gustaría con lo que podemos pagar. No sólo hay que considerar la cuota sino el uniforme, la comida, el transporte y otros gastos como viajes, pedidos particulares (muchos de esos requerimientos no estuvieron en 2020, pero poco a poco, volverán).

-Telecomunicaciones. En la cuarentena y el aislamiento nos dimos cuenta que todos estos rubros son básicos. Es importante analizar bien cuál es el uso que ñes damos al teléfono fijo, cable, Internet, servicio de streaming (Netflix o similar), celular (cuando es un pago fijo), y decidir qué plan nos conviene más.

-Otras actividades. En general, suelen ser las que se pueden eliminar si el dinero no alcanza: el gimnasio se puede reemplazar con actividades al aire libre o en casa y lo mismo algunas otras.

2-Acotar los gastos variables

Lo primero que uno tiende a hacer cuando la plata no le alcanza es, justamente, ir recortando los gastos de todos los días: comida, bebida, limpieza y otros gastos del súper, salidas y esparcimiento en general, ropa y calzado, combustible, entre los más importante.

Durante 2020, muchos gastos no básicos casi no existieron y eso nos permitió acomodar las cuentas, pero en 2021 es probable que queramos retomar muchas de las actividades.

Algunas estrategias para tener en cuenta:

-Comparar los precios de distintos comercios y aprovechar ofertas. Hay una amplia disparidad de precios entre un comercio y otro (hay cosas que pueden salir la mitad o menos según el lugar). Por eso, no siempre es lo mejor comprar todo en un solo lugar.

Si son productos que se usan mucho, aprovechar los descuentos por cantidad puede ahorrar dinero.

supermercado

-Comprar lo necesario. Comprar mucho porque está “barato” nos puede salir caro si después no tenemos plata para pagar otras cosas y nos tenemos que endeudar con tarjeta (por ejemplo). Esto es válido para la ropa pero también para algunos alimentos o productos del hogar que no vamos a consumir ese mes.

-Mirar el placard. Antes de comprar ropa y calzado, ver qué nos hace falta y con qué lo vamos a combinar. Los hábitos en este sentido cambiaron mucho con la pandemia. Buscar indumentaria versátil para el trabajo y el hogar, es una buena idea.

-Compartir viajes. Entre los miembros de una misma familia o con vecinos, tanto para ir a la escuela como al trabajo, una vez que retomen las actividades.

-Hacer actividades gratuitas y al aire libre. Esto permite reemplazar actividades con un costo, pero sin dejar de tener un esparcimiento, tan necesario cuando los problemas nos abruman.

3-Atención a las deudas

El tercer punto importante para ordenar las cuentas es manejar en forma eficiente el endeudamiento.

Esto implica:

-No contraer deudas innecesarias y comprometerse con una cuota que no se sabe si se podrá pagar. Una vez que tomamos una deuda, ya sea con la tarjeta de crédito o de un préstamo hipotecario a largo plazo, es muy difícil que podamos evitar el pago mensual. Por eso, es fundamental que el endeudamiento tenga una finalidad (comprar una vivienda, por ejemplo) y que, además, las cuotas sean pagables en el tiempo, aún si la situación empeora.

-Nunca dejar de pagar las cuotas en el momento del vencimiento. Pagar el mínimo en la tarjeta de crédito, o abonar después del plazo genera intereses que, en estos momentos, son altísimos. Es una muy mala idea porque la deuda empieza a crecer muy rápido y en un par de meses se torna impagable.

Para evitar que nos pase esto, lo mejor es pagar la cuota apenas se cobra (antes de realizar otros gastos). Si después hay que ajustarse en otras cosas, siempre será mejor que empezar a generar intereses que habrá que pagar los meses siguientes y harán que la plata alcance cada vez menos.

-Afrontar ya las deudas vencidas. Si contrajimos una deuda que no podemos pagar (algo muy común para quienes empiezan a pagar solo el mínimo en la tarjeta de crédito), “patear” para adelante los pagos y desentendernos del problema lo único que va a hacer es que cada vez sea más grave y difícil de resolver.

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Por: comunidadpresupu-admin

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