Icono del sitio Mi Presupuesto Familiar

¿Es un buen momento para pedir un préstamo?

pedir-un-prestamo

Analizamos los pro y contra de endeudarse y qué cuestiones tendríamos que evaluar si tenemos la decisión tomada.

Antes de empezar con el tema del título de la nota, voy a hacer una aclaración: cuando el dinero que uno recibe todos los meses no alcanza, asumir el compromiso de una cuota mensual (o un pago único) es la peor decisión. Lo único que lograremos es sumar un gasto fijo más a los que ya tenemos (y que nos cuesta pagar).

De todos modos, hay situaciones que ameritan evaluar un poco más en profundidad si conviene o no pedir un préstamo y de eso vamos a hablar a continuación.

El “para qué”

Antes de analizar las opciones disponibles en el mercado, es importante ver si el préstamo es realmente necesario.

Para eso, tenemos que considerar el destino del dinero. Hay muchísimas opciones, como por ejemplo:

Si la plata no alcanza, no es momento de contraer una nueva deuda para encarar gastos que no son urgentes ni imprescindibles. Tampoco es adecuado endeudarse para cubrir gastos de todos los días (el mes próximo vamos a estar con el mismo problema y, además, tendremos que pagar el costo financiero del préstamo que sacamos).

Diría que, de los casos listados más arriba, sólo habría que tomar un préstamo para cancelar una deuda demasiado cara, a fin de cambiarla por otra más barata o con menor cuota y mayor plazo (un ejemplo, son las deudas con tarjetas de crédito), o bien, para cubrir un gasto urgente.

El costo financiero

En estos momentos macroeconómicos, las tasas de interés están por las nubes, muy por encima de la inflación (y la suba salarial) esperada. Es por esta razón que no es una época adecuada para endeudarse, salvo que sea muy necesario y no haya otra alternativa.

De todas maneras, si no hay otra opción, lo que hay que hacer es tratar de lograr la mejor combinación de costo financiero total o CFT (tasa de interés nominal, gastos iniciales y mensuales, impuestos, seguros) y plazo posible.

En términos generales, las compañías financieras no bancarias (sobre todo, aquellos que no piden garantías ni documentación) son los que tienen los mayores costos (¡ojo, porque pueden superar el 200% anual! Le siguen las tarjetas de crédito (a principios de 2020, CFT ¡está arriba de 150%!) y los préstamos personales.

Sin embargo, hay casos que se pueden conseguir tasas baratas: préstamos personales bancarios especiales para clientes de mucho tiempo; planes oficiales (Ahora 12, en toda su gama de plazos, sobre todo si no tienen interés); y financiamiento puntual (fábricas automotrices para comprar autos 0km en promoción, por ejemplo).

Siempre es importante ver el costo total, descontados los gastos iniciales y considerando la cuota mensual completa.

Tipo de crédito

Por último, un tema importante es evaluar qué modalidad tiene el préstamo que analizamos.

Las variantes pueden ser muchas, pero en el mercado argentino, lo que más se puede encontrar es:

Ojo con el UVA

Sigo pensando que el ajuste UVA es conveniente para créditos largos (como el hipotecario), siempre y cuando la tasa de interés real sea muy baja (no más del 7% anual, como fue en 2016 y 2017; pero NO, como en 2018 Y 2019). Además, es importante que la cuota no sea muy alta en función de nuestros ingresos (no más del 25%) para evitar que se nos complique el pago cuando hay desequilibrios (tenemos que dejar un margen por si esto sucede y no comprometernos a una cuota demasiado ajustada).

En la actualidad, no hay problema del crédito hipotecario UVA a tasas razonables y el precio de los inmuebles es altísimo en función de los salarios. Por eso no hay operaciones de este tipo.

En el mercado también hay préstamos personales UVA pero, antes de sacarlo, hay que analizar bien las tasas de interés; creo que hoy están demasiado altas para endeudarse en UVA.

Para terminar, como siempre decimos en Mi Presupuesto Familiar, lo importante no es si uno tiene o no una deuda, sino el para qué nos endeudamos y en qué condiciones. Si el destino es útil y el costo y los plazos son convenientes, adelante. Si no, mejor ajustarse y no contraer nuevas obligaciones.

¿Te resulta útil nuestro contenido? Apoyá nuestro trabajo con un cafecito:

Salir de la versión móvil