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7 errores que tenés que evitar al usar tu tarjeta de crédito

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Las tarjetas de crédito son un instrumento muy útil para pagar y financiar compras, pero también pueden ser armas de doble filo si no las controlamos porque nos pueden generar deudas impagables. 

En esta nota vamos a ver algunos errores que no tenés que cometer al usar los plásticos.

1- Abonar solo el pago mínimo. Cuando nos llega el resumen, es muy tentador pagar menos que el monto total. El problema es que el resto se financia para los meses siguientes con intereses bastante altos.

Si todos los meses hacemos lo mismo, a la larga terminaremos con un monto impagable o abonando solo intereses.

Abonar el pago mínimo es el peor error que se puede cometer con un plástico. Usalo sólo en casos extraordinarios.

2- Tomar el monto disponible como si fuera nuestro. Que la tarjeta nos habilite un monto x en pesos para gastar, no significa que lo podemos usar como si nos perteneciera.

Esa es la cantidad máxima de dinero que nos pueden prestar, pero no deja de ser un préstamo.

En algún momento, lo tendremos que pagar y, en general, el limite supera nuestros ingresos mensuales; con lo cual, si llegamos a ese tope, nos costará devolverlo.  

3- Comprar en cuotas sin saber si lo podremos pagar. Las 6, 12, 18 cuotas sin interés son muy convenientes… Siempre y cuando lo podamos abonar. Las cuotas que nos queden (incluyendo pago de tarjetas, préstamos y cualquier otra deuda) no debería superar el 30%, como mucho, de nuestros ingresos.

Además, recordá que las compras en cuotas no tienen pago mínimo, así que, si no las podés pagar tendrás que abonar punitorios (además de intereses).

5- Comprar con descuento pero financiar el saldo. Cuando estabas por comprar en el negocio te pareció muy buena idea aprovechar el descuento con tarjeta; pero, a la hora de pagar, el dinero no te alcanzó y tuviste que “patear” el saldo.

El costo de los intereses de financiación más los costos administrativos e impositivos mensuales puede ser superior al descuento inicial. Ojo con esto.

4- Abonar los gastos del supermercado en cuotas. Como señalaba en una nota anterior, el plazo de pago en cuotas no debería exceder el de uso de lo que compremos (una casa se puede financiar a 10 o 20 años; un auto, a 3 o 5; pero la ropa que renovamos cada temporada, no debería exceder las 12 cuotas).

Usar la tarjeta de crédito (o sea, contraer una deuda). para pagar la compra habitual del supermercado es una pésima decisión: el mes próximo tendremos que volver a comprar y se nos sumará el gasto de este mes con el del que viene. Mucho más si se abona en cuotas.

Si es un gasto de todos los meses, lo mejor es pagarlo en efectivo o con débito.

6- Tener un montón de plásticos, por las dudas. Si somos cumplidores y usamos las tarjetas, nos convertimos en clientes “ideales” y, entonces, tendremos muchísimos llamados de distintos bancos y financieras para ofrecernos sus plásticos.

A veces, nos tientan con descuentos o beneficios puntuales, pero escuchar estas ofertas no es nada saludable para tu economía. Una tarjeta tiene gastos anuales y mensuales, además de impuestos y seguros. Si tenemos varias, estos cargos se multiplican..

Además, mientras más plásticos tengas más difícil será controlar que no te pases de las compras que puedas pagar.

Así que, lo mejor es tener una o, como máximo, dos tarjetas de crédito. Elegí la que más te convenga (según costos, beneficios, usos) y cancelá el resto.

7- No tomar en serio una deuda impagable. Si ves que la deuda de tu tarjeta de crédito crece como una bola de nieve, es momento de enfrentar esta situación.

Lo primero es no gastar más con ella, por más que todavía tengas saldo disponible (recordá el punto 2).

Pedí una consolidación de la deuda en el banco y un plan de financiación con cuotas que puedas pagar (¡y no dejes de cumplir!).

Mirá algunas claves para salir de una deuda con tarjeta.

Por último, recordá que la tarjeta de crédito además de un medio de pago implica que estás contrayendo una deuda que tenés que pagar. No sucumbas a la tentación si no necesitás realizar el gasto, por más barato que te parezca.

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