Consumo inteligente

¿Cuándo me conviene tomar un préstamo?

23/09/2012

El bombardeo de ofertas para comprar en cómodas cuotas o de llamados telefónicos, cartas o correos electrónicos que nos ofrecen un préstamo o nos muestran grandes descuentos puede ser muy atractivo.

Pero antes de caer en la tentación de sacar la tarjeta de crédito de la billetera o aceptar una deuda bancaria a varios años que vaya a comprometer nuestras finanzas, vale la pena detenerse y tener en cuenta algunas cuestiones.

Para qué. Esta es la primera pregunta que cualquiera debería hacerse antes de endeudarse. Contraer un compromiso en el tiempo para algo que no es necesario no solamente es dañino para nuestro presupuesto, también será una carga que nos costará pagar.

Cuánto tiempo lo uso, cuánto tiempo lo pago

Esta es una “regla de oro” que no siempre se cumple: el período de pago de la deuda no debería superar el período de tiempo durante el cual se usa el bien o el servicio que compramos con ella.

A la compra de un inmueble podemos financiarla en plazos largos (10, 15, 20 o 30 años). Para adquirir un auto podemos recurrir a un crédito de mediano plazo; pero si pensamos cambiarlo a los cuatro años, no es conveniente tomar una deuda a 5, 6 o 7 años que nos quedará o deberemos cancelar al venderlo.

Los electrodomésticos y la electrónica, se pueden comprar en 12, 18 o 24 cuotas; pero la ropa y el calzado no debería extenderse a más de seis pagos (lo que dura una temporada).

La compra mensual de alimentos. Ir con la tarjeta de crédito al supermercado es totalmente desaconsejable (sobre todo, si la idea es dividir la compra en cuotas). Al mes siguiente, tendremos que gastar lo mismo y, además, pagar lo que gastamos este mes. Eso genera una “bola de nieve” difícil de frenar.

Turismo. Lo ideal es no financiar las vacaciones. Si la decisión es hacerlo, lo mejor sería tratar de pagar la mayor cantidad de cuotas posible antes de viajar. Y no exceder los 12 meses, pues en ese momento ya estaremos pensando en las vacaciones del año siguiente.

El costo del dinero

El costo de una deuda varía según cuál sea la fuente de financiamiento (bancos, financieras, empresas de venta masiva u otras) y según el tipo de crédito (con tarjeta, préstamo personal, prendario, hipotecario, giro en descubierto).

Antes de endeudarnos, tenemos que analizar todas las posibilidades que ofrece el mercado y la mejor forma de compararlas es el costo.

Para ello, tenemos que sumar, además de la tasa de interés nominal (la que se nos muestra) el resto de los costos (lo que se llama el Costo Financiero Total –CFT). Los créditos pueden tener gastos iniciales (de otorgamiento, de prenda, hipoteca, impuesto de sellos, escribanía) y gastos mensuales que se suman a las cuotas (administrativos, de mantenimiento de cuentas bancarias, impuestos y otros).

Si vamos a comparar dos préstamos similares, de dos bancos distintos, lo ideal es tomar el monto que recibiremos en la mano (después de descontar los gastos iniciales) y ver cuánto son las cuotas.

La inflación. En una economía inflacionaria, este es un tema a considerar porque reduce el costo a futuro del préstamo.

Consideraciones sobre el plazo. A más plazo, la cuota se hace más baja y es más fácil de pagar, pero hay otros temas a tener en cuenta:

En los créditos largos, una pequeña diferencia en la tasa de interés puede hacer variar mucho la cuota (al cobrarse durante largo período de tiempo, el peso del interés es más importante). En cambio, en préstamos a pocos años, pequeños cambios en las tasas afectarán menos a los pagos individuales.

Hay líneas de préstamo que son más caras a medida que sube el plazo. Por eso, hay que analizar si no es conveniente pagar menos cuotas un poquito más elevadas pero que, en el total, tengan un costo menor.

¿Cuánto es el límite?

Cuando un banco otorga un crédito sujeto a evaluación, en general, pone como límite que la cuota no supere el 30%/35% de los ingresos disponibles.

Esta regla la deberíamos seguir para nuestro endeudamiento global, pero teniendo en cuenta que es el tope máximo, no tendría que ser lo habitual. Siempre hay que dejar un espacio del ingreso para los imprevistos.

Pero, lo primero a considerar es no contraer deudas que no podremos pagar. Refinanciar vencimiento afecta nuestra calificación crediticia y el costo al cual los demás están dispuestos a prestarnos. Cuanto menos comprometidos estemos en los pagos de deudas, mejor.

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Por: Paula Martinez

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