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Claves para un presupuesto familiar realista

Según una encuesta de la UCA y TNS Gallup seis de cada 10 argentinos no llegan a fin de mes con sus ingresos, uno de cada 10 dice que está ahorrando y una proporción similar, que se está endeudando.

Si bien estos datos pueden tener muchas interpretaciones, sorprende que tanta gente le cueste ordenar sus finanzas personales en un país donde hay un elevado nivel de empleo y en los últimos años los salarios se recuperaron, al menos, al mismo ritmo que la inflación.

Esta situación, que no es exclusiva de Argentina, sino que se replica, en mayor o menor medida, en otros países, obedece sobre todo a un problema de planificación.

Armar un presupuesto razonable, posible de cumplir, no sólo nos va a dar previsibilidad con nuestro dinero y nos va a permitir organizar nuestros ingresos y gastos, sino que, además, nos posibilitará cumplir las metas financieras que nos propongamos. Como cualquier plan, implica seguir ciertos pasos.

Lo primero, conocer. Para empezar a planificar hay que conocer el punto de partida de los tres elementos del presupuesto: ingresos, gastos y período de tiempo. Si manejamos el programa de cálculo Excel, podemos usar la siguiente planilla (Descargar la herramienta “Cálculo de Presupuesto en Excel”  ) completando cada rubro para obtener el resultado final[1]. Si no, se puede realizar lo mismo, en forma manual.

Este diagnóstico preliminar de nuestra economía familiar consta de tres partes: computar nuestros ingresos, saber cuáles y de qué tipo son nuestros gastos  y saber si tenemos deudas que no estemos considerando o no estemos pagando.

Segundo paso, analizar el resultado. Cuando tengamos el detalle de ingresos y gastos podemos encontrarnos con varias sorpresas. Sobre todo, si el resultado final es negativo (lo cual implica que estamos contrayendo deudas) o cercano a cero (significa que no ahorramos nada), o si ese mes tuvimos un ingreso extraordinario que no sabemos si se va a repetir.

Aún si el valor final es positivo, debemos detenernos en analizar la composición de nuestros gastos: qué proporción ocupan los gastos básicos, la cancelación de deudas, los egresos superfluos y los imprevistos. El mismo resultado tiene una implicancia totalmente distinta según la composición.

Diagnóstico. La información anterior nos hará ver si:

Tercera etapa, equilibrar los números. Si la razón de que no llegamos a fin de mes es por falta de recursos tenemos dos opciones: o conseguimos otra fuente de ingreso, o reducimos lo más posible los gastos, incluso con un menor nivel de vida. Si, en cambio, nuestro problema es de gastos, hay que trabajar sobre estos para lograr un presupuesto equilibrado. Aquí algunas cosas a tener en cuenta:

Cuarto, plantear metas. Lo más interesante de poder realizar una planificación financiera es poder cumplir objetivos que nos planteemos. De esta manera, tendremos un incentivo para encarar este proceso y, por ejemplo, nos será más fácil resignar algunos gastos superfluos para poder ahorrar con fines determinados.

Tenemos que formular metas de corto (para alcanzar en el próximo año) y de largo plazo (en un tiempo superior). Se deben: fijar metas realistas, que podamos cumplir; y poner un plazo de tiempo para concretarlas.

Una meta de corto plazo puede ser terminar el año con determinado nivel de ahorro, cancelar una deuda inmanejable, realizar una fiesta de casamiento o de 15 años, hacer un viaje. Como ejemplo de mediano o largo plazo: comprar o cambiar el auto, adquirir una casa, poner un negocio, o guardar dinero o generar una renta para nuestra jubilación. Todo dependerá de nuestros intereses y nuestra situación.

Lo importante es que en lugar de sueños lejanos, si seguimos el presupuesto que nos tracemos, serán metas que podremos realizar.

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[1] La planilla tiene dos niveles: uno global por rubro en un mes (Hoja 1) y otro más detallado (Hoja 2), que habría que usar si no se conocen los valores mensuales, para ir anotando el gasto día por día y, al cabo de un mes, poder completar la Hoja 1. No hace falta llenar todos los rubros, dependerá de cada uno, cuáles son o no superfluos o necesarios.

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